Frustración en Singapur: Franco Colapinto y un abandono que duele
El piloto argentino Franco Colapinto debió retirarse en la vuelta 31 del GP de Singapur por una falla en la transmisión, cerrando un fin de semana complicado.
El exigente circuito callejero de Marina Bay volvió a demostrar por qué es uno de los desafíos más implacables del calendario de la Fórmula 1.
Para el piloto argentino Franco Colapinto, la travesía nocturna del Gran Premio de Singapur terminó de la forma que ningún corredor desea: con el auto detenido en boxes y los mecánicos cruzados de brazos antes de tiempo. Una falla crítica en la transmisión de su monoplaza lo obligó a abandonar en la vuelta 31, justo cuando se cumplía la mitad de la competencia y el oriundo de Pilar intentaba edificar una remontada que aliviara un fin de semana lleno de contratiempos. La actividad en pista ya había arrancado cuesta arriba desde las jornadas previas.
El sábado, durante la carrera Sprint, el joven argentino experimentó el primer trago amargo al tener que retirarse prematuramente debido a un problema eléctrico relacionado con el acumulador de energía. Aquella deserción impidió acumular kilómetros valiosos en configuración de carrera y condicionó el análisis de ritmo de cara al evento principal. Horas más tarde, la sesión de clasificación oficial tampoco trajo el alivio esperado.
Con notables dificultades para encontrar el equilibrio ideal en la parte trasera de su auto y lidiando con una falta crónica de agarre, Colapinto quedó relegado a las posiciones del fondo. Aunque un recargo aplicado a George Russell le permitió ganar un lugar en la parrilla y mover desde el decimoquinto casillero, el panorama de largada se presentaba complejo sobre un asfalto donde los sobrepasos se pagan a precio de oro.
Con la mente puesta en avanzar y revertir la tendencia, la estrategia para el domingo contempló iniciar la prueba con el compuesto de neumáticos medios. Al apagarse los semáforos bajo los reflectores de Singapur, la misión principal consistía en cuidar el caucho, estirar la primera parada y aprovechar cualquier neutralización o incidente ajeno. Vuelta a vuelta, el argentino intentó establecer un ritmo constante y logró escalar posiciones de manera progresiva, llegando a asentarse provisionalmente en el decimosegundo lugar del clasificador general. El objetivo de arrimarse a la zona de puntos parecía complejo pero no imposible de sostener mediante una conducción prolija.
Sin embargo, toda la planificación se desmoronó de golpe al llegar al giro 31. Una anomalía severa en el sistema de transmisión abortó cualquier intento de resistencia, dejando al coche herido y sin opciones de continuar. Tras ingresar a la calle de boxes, los ingenieros de la escudería confirmaron que los daños mecánicos eran irreparables en carrera, decretando el abandono definitivo. Este trago amargo representa el segundo retiro para el pilarense en lo que va del certamen, sumándose al antecedente del Gran Premio de Azerbaiyán, donde un despiste y posterior impacto con su compañero de garaje lo había dejado fuera de acción.
Tras la decepción en el box, los responsables del equipo técnico emitieron comentarios para aclarar lo sucedido, desligando al conductor de cualquier responsabilidad y apuntando directamente a un fallo estructural en los componentes mecánicos del vehículo, el cual será desarmado e inspeccionado minuciosamente al regresar a la fábrica. El contraste dentro del garaje fue evidente, dado que del otro lado, Pierre Gasly completó un fin de semana mucho más regular partiendo desde la séptima colocación.
A pesar de la desazón lógica que genera irse con las manos vacías de una de las citas más extenuantes de la temporada, el automovilista ya enfoca sus esfuerzos en procesar los datos recolectivos para dar vuelta la página de inmediato. La máxima categoría no da respiro y la mirada está puesta en los próximos compromisos del campeonato, donde buscará recuperar las buenas sensaciones al volante y reencontrarse con el rendimiento que le permita pelear en igualdad de condiciones.